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Wednesday, March 15, 2006

PARA EL PROGRESISMO DE HOY

PARA EL PROGRESISMO DE HOY Desde su elaboración original hasta el presente texto, este documento pretende ser el punto de partida enla articulación de una clara, tangible y acogedora tendencia progresista al interior del Partido DemócrataCristiano. Su construcción simple, busca explicitar los elementos básicos que fundamentan nuestrasactuales convicciones, sobre las cuales debemos erigir nuestra propuesta y actuar en política.No obstante la clara identificación que perseguimos, no pretendemos cerrar el debate sino abrirlo a la másauténtica expresión humanista cristiana.1. Las Razones del Progresismo: Dos definiciones imprescindiblesEsta vertiente es, en buena medida, la principal impulsora del hecho político más relevante ocurrido enChile en los últimos 50 años: el encuentro y alianza entre humanistas cristianos, socialdemócratas ysocialistas de raigambre marxista. No obstante ello, paradojalmente este mismo sector, exitoso en laelaboración y sustento de un proyecto político de tal trascendencia, se encuentra disminuido al interior delPartido.Para definir hoy al Progresismo DC tal vez, por ahora, baste señalar como característica esencial unamirada inconformista frente al orden social imperante. Es la búsqueda continua de mayores libertades paralas personas y el ideal de construir una sociedad más justa y armoniosa el sustrato básico que alimentadicha mirada.Tal convicción no ha abandonado a quienes conformábamos el progresismo dentro del PDC, pero se hacarecido de contenidos específicos. Una convicción política sin un programa que la implemente finalmentese torna vana.Las razones para esta ausencia programática pueden ser muchas. Desidia o incapacidad intelectual;ausencia de energías, consumidas en gran medida en la labor de gobierno; realismo, ya que en los hechosla discusión programática de fondo se clausuró hace varios años; temor, por cuanto no se debe abrir la"caja de pandora" de la discusión política del proyecto sin tener claro a dónde nos conduce y susconsecuencia; responsabilidad, porque la tarea de hoy es gobernar y ese es el fundamental compromisopresente con el pueblo de Chile; desconcierto que diluye ideales y convicciones de ayer...Discutir a fondo y reconocer las causales del vacío de proyecto es un ejercicio quizás menos atractivo peronecesario. Porque para romper el actual estado de cosas, debemos tener claras las causas que lo generany establecer los elementos que justifiquen y alienten a articular una nueva convergencia.Por otra parte, no se pueden soslayar tampoco los comportamientos, hábitos y conductas políticas, lasque, en demasiadas ocasiones, han estado lejos de ser las propias de los ideales y convicciones que nosalientan. Así, no se puede sustentar lo comunitario cuando privilegiamos la disputa por sobre lacolaboración en el quehacer político interno, y no nos referimos a la confrontación de conceptos -ni siquieraa la entendible competencia por alcanzar posiciones- sino que a la vacía y no poca veces torcida lucha enpos de intereses puramente personales o de grupos (en que todos más de una vez hemos participado), y loque es peor, intentando justificar estas disputas con contenidos de índole político o dotándola de unalegitimidad que no tiene, tornando así una acción de suyo dañina en despiadadamente hipócrita.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.2Construir un programa político que retome la radicalidad propia del progresismo, radicalidad que no essinónimo de imprudencia e irracionalidad sino que de un compromiso sin concesiones con los valores yprincipios que justifican su actuar, y el restablecimiento de un comportamiento político-partidario del másalto nivel ético, a la luz del humanismo cristiano, son las dos tareas que deben guiar cualquier intento dereestablecer una corriente progresista al interior del PDC que, como siempre, la estimamos más cercana alalma fundacional del Partido.Por ello, finalmente no aspiramos a ser parte de la tendencia progresista de un partido sino que a serintegrantes de un partido progresista. Aún sin perder de vista la realidad, que nos indica que los partidosdemocráticos que representan las grandes corrientes de pensamiento, agrupan en su seno a personasque, coincidiendo en una misma inspiración política, suelen diferir de manera significativa en la profundidady contenidos de sus propuestas e ideario.En este sentido, articular a quienes comparten una visión de acento progresista al interior de la DemocraciaCristiana constituye una tarea política de primera importancia a fin de reponer la discusión política comomotor de las acciones partidarias.Importante sí es reconocer que el ser progresista no es patrimonio exclusivo de una corriente o tendenciahistórica, el progresismo es también evolución y cada tiempo impone sus propios desafíos. Así como elorden social es mucho más que el modelo económico, el progresismo no puede restringir sucaracterización a tópicos de índole puramente socio económico a la manera tradicional. La ampliación delos derechos y libertades ciudadanas y la generación de una sociedad auténticamente plural, implicaabordar toda la diversidad de aspectos propios de la cultura de una comunidad. Esto que puede parecertan obvio, es posible que constituya un importante elemento de tensión al momento de adoptar definicionespolíticas sustantivas. Por de pronto, las definiciones que hacían al progresismo de ayer pueden no ser lasmismas de hoy y los progresistas de ayer pueden también no ser los mismos de hoy. Sin embargo,actualizar conceptos, procedimientos y estrategias no significa vulnerar principios y valores.Asimismo, no se trata de reagruparse simplemente para romper el estado o sensación de deriva de losúltimos quince años. El proceso debe ser exactamente inverso. Se trata de hacer desde esta visión unaconvocatoria amplia a conversar, analizar y discutir los temas trascendentales de la política y, en la medidaque haya acuerdos y compromisos lo suficientemente sólidos, dar pasos certeros en la articulación de unacorriente progresista al interior del PDC.Una labor inmediata de quienes se definan progresistas es generar una opción de gobierno al interior delPDC, sin dejar de lado de aquello en lo cual debe sustentarse cualquier intento de convergencia, esto eslos nuevos contenidos del progresismo.Los contenidos no son un ejercicio de descripción de realidades, ni la enunciación de buenos propósitos,sino que deben constituir un programa político (que no es lo mismo que un programa de gobierno) conobjetivos y metas concretas, con propuestas de acción y definición de instrumentos consistentes paralograr aquellos.Queremos estar e influir en la política y la política es acción razonada. El éxito de antaño fue producto de lacapacidad de poner en movimiento una convicción política y adoptar los caminos lógicos para suconcreción. No es distinto el desafío de hoy.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.32. Identidades progresistas para el PDC del siglo XXIDesde que hace ya varios años se diluyeron las referencias respecto de las cuales se tomaba posición alinterior del PDC. Se produjo y consolidó un proceso de dispersión y fragmentación de aquellos líderes ysectores que encarnaban una tendencia progresista en la colectividad.La obsolescencia de aquellas cuestiones que habían dinamizado la discusión política interna, el radicalcambio de escenario desde la movilización y el debate a una lógica propia de la democracia (cuotasparlamentarias, cupos municipales, espacios en el gobierno, etc.), la aceptación resignada de un ordeneconómico, político y social que era "la medida de lo posible", entre otros factores, fueron generando otrasformas de acción y articulación política partidaria, marcada mucho más por las conveniencias electorales ode posiciones que desplazaron los ordenamientos hasta esa época existentes y suplantaron el debatepolítico por la priorización de los objetivos concretos de posicionamiento y sus necesarias consideracionestácticas por sobre cualquier disquisición teórica.Es justo reconocer que este proceso no ha sido exclusivo del PDC ni mucho menos. De hecho, parteimportante de sus orígenes y explicaciones se entroncan con variables y procesos de mucho más largoalcance y que, naturalmente, han afectado a la política chilena y todos sus actores. También es necesariodecir que lo que hoy corresponde no es un juicio meramente valórico que contraste desde la nostalgia de lopasado -lo que fuimos ayer y lo que no somos hoy-, sino hacerse cargo de la utilidad y vigencia de unaalternativa progresista para el PDC en estos tiempos y en estas circunstancias.Dicho de otra manera, hay que discernir acerca de las razones que justifican la existencia de una propuestaprogresista al interior del PDC y, a partir de tales razones, avanzar en encontrar sus sentidos e identidadesmás profundas, desde las cuales nos podamos reconocer y plantear las acciones, objetivos y articulacionespropias de quienes se sienten parte de un proyecto común.a) El fundamento de lo colectivo – Establecer las razones a partir de las cuales se justifica y se hacenecesaria la existencia de una tendencia progresista en el PDC, equivale a encontrar parte importante denuestro propio sentido en la política. Esto porque somos de aquellos que entienden la actividad políticasobre todo como algo colectivo, por lo que privilegiamos la construcción de espacios de encuentro conotros, más allá de nuestras propias razones o intereses individuales.Pensamos, incluso a contrapelo de las tendencias dominantes, que las capacidades y talentos individualesdeben ponerse en función de representar a otros además de uno mismo. Sea por formación, hábito oconvicción, descartamos la política como una suma de intereses o aventuras individuales y nos inclinamospor la instalación de espacios de debate y persuasión que animen un sentido colectivo de nuestrospropósitos, en el que podamos reconocernos iguales con algunos y diferentes con otros. Ello explica queno hayan cesado los intentos de articulación progresista, ni siquiera en los tiempos de mayor confusión ydesencanto.Es por eso que un primer fundamento que justifica la construcción de una tendencia progresista se asociaindisolublemente con una vocación por lo colectivo como un rasgo esencial de la política o, al menos, de lapolítica que queremos, en la que el Partido es la suma de una fraternidad de comunidades caracterizadaspor diversas identidades, geográficas, generacionales y otras, pero sobre todo identidades políticas que, Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.4dentro de un marco natural común, expresan matices y puntos de vista que dinamizan, enriquecen ydemocratizan el debate y la decisión partidaria.b) La pluralidad - Las restrictivas características del modelo político chileno, orientado hacia la exclusiónde las minorías y a la construcción forzada de coaliciones que se puedan desenvolver con éxito en lacamisa de fuerza binominal, ha provocado un fenómeno evidente de cercenamiento de los matices y lasmiradas específicas, las que deben ceder a la formulación de definiciones de amplia generalidad.Este proceso forzado, que, dicho sea de paso, explica mucho más que otras razones más virtuosas lapersistencia tanto de la Concertación como de la Alianza como actores exclusivos y excluyentes de lapolítica nacional, tiene también un correlato al interior de los partidos.Así, en la dinámica interna partidaria, no hay espacio para la imaginación, la creatividad, los matices o elrecambio. Todos debemos alinearnos en función de una de las dos opciones gruesas en juego, so pena dequedar excluidos o pasar a ser irrelevantes en las decisiones que se vayan a adoptar, por lo que nuestrahistoria, como la de tantos otros en la DC o en otros partidos, se convierte en una historia derenunciamientos y acoplamientos a aquellas alternativas que, más que identificarnos, sean menos lejanasde lo que pensamos.Es por ello que la construcción y consolidación de una tendencia progresista constituye también un aportea la pluralidad y a las divergencias propias de cualquier sistema democrático.Dicho de otro modo, la existencia de una nítida alternativa progresista en el PDC amplía el rango de opciónde los ciudadanos, estimulando debates y tomas de posiciones dentro de márgenes más anchos y pluralesque los que el sistema quisiera ofrecer, lo que permite un intento de representación política más adecuadoen un país que, como se ha ido demostrando, es más heterogéneo y diverso que el blanco y negro que elsistema binominal impone.Desde otro punto de vista, un proceso de articulación progresista tiene también la posibilidad deconstituirse en un aporte para la necesaria repolitización del debate político en el PDC.Nos referimos a la necesidad de recuperar una discusión partidaria que vuelva a estar basada en elintercambio de argumentos y proposiciones políticas, frente a cuya definición cada uno vaya tomandopartido, en reemplazo de las actuales definiciones y alineamientos construidos sobre la base deconveniencias coyunturales y específicas, en los que se adoptan posiciones a veces por una necesidad desobrevivencia o de acomodo en relación a proyectos estrictamente personales.Para una tendencia progresista eso es de vital importancia pues permite construir posiciones sólidas yestables, así como permitir que los militantes vayan reconociéndose en ellas y en sus liderazgos, por sobrela confusión que genera el ver que algunos asumen determinadas definiciones en algún nivel declarativo,pero que por otras consideraciones se alinean con el adversario si eso es de su conveniencia políticapersonal.c) La mirada disconforme - Si hay una constante en la historia reciente del progresismo en el PDC, es lade haber estado caracterizada siempre por una mirada disconforme sobre el modo en que se han idoresolviendo los asuntos más trascendentales para el país.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.5Así ocurrió con las transacciones previas a la instalación del primer gobierno de la Concertación y lasdefiniciones que dieron lugar a nuestra transición, la que, a pesar de las recientes declaraciones hasta delpropio Presidente Lagos en sentido contrario, a nuestro juicio aparece aún inconclusa y eterna; con loocurrido en materia de derechos humanos, en la que "la medida de lo posible" ha demostrado ser muchomás amplia que la que los actores políticos imaginaban y querían; y, especialmente, en lo relativo almodelo de administración económica que hemos asumido y que, 15 años después, nos tiene convertidosen un país más rico y moderno, pero igualmente injusto y excluyente.Naturalmente entonces, un esfuerzo de reconstrucción progresista se justifica poderosamente en lanecesidad de aglutinar y dar coherencia y protagonismo a una alternativa política que, posicionada en elseno del principal partido del país, dé cuenta de esas insatisfacciones y encauce plataformas políticas quenos acerquen a su solución.Aquello entronca fuertemente y da sentido a lo que pretendemos ha sido una razón determinante ennuestra militancia política, esto es, la vocación de servir y representar a los más débiles, a los postergados,a las mayorías, así como a nuestro rechazo al acomodo y la resignación. Nuestra convicción de que esposible un país mejor y más justo es un elemento fundante de nuestro sentido político como personas y,con mayor razón, de la búsqueda de un espacio de construcción colectiva de esas aspiraciones y nuestroProyecto Histórico. La potencia y magnitud de nuestros sueños es una de las razones más poderosas parabuscar con otros su concreción en alternativas políticas concretas, viables y alineadas en esa dirección.3. Identidad e identidadesUna primera conclusión que liga nuestra razón de ser con nuestra identidad progresista tiene que ver con lanecesidad de plantearse lo progresista como una opción interna por decisiones y agrupamientos quemarchen en la dirección de nuestra convicción y doctrina. Es la opción que nos convoca a producir yestimular las acciones, liderazgos, articulaciones y convergencias que le den cada vez mayor peso políticoy protagonismo en la toma de decisiones.Esta conclusión se inclina evidentemente por un concepto del progresismo DC más entendido comoconstrucción y fortalecimiento de una tendencia. Esto es, trazos gruesos pero con capacidad de generarespecificidad e identidad, más que por la articulación de un "lote" o sector interno con sus propios rituales yen el que el sentido de pertenencia está más bien dado por la convergencia de intereses que por lacomunidad de convicciones.Parece más realista en el actual escenario político, tanto partidario como nacional, construir una identidadprogresista cuyo siguiente paso considere la suma activa de las identidades colectivas que puedancompartir unos estándares progresistas básicos – una suerte de federación articulada en base a un mínimocomún identitario – en lugar de perseverar sólo en el aglutinamiento de unos pocos que compartan el cienpor ciento de una cierta y específica mirada progresista.Lo anterior no sólo por una razón de sobrevivencia y vocación de poder, sino porque las vertientes dequienes se sienten parte de agrupamientos progresistas pueden diferir. Sea en razón de sus orígenes y lasépocas o contextos políticos y generacionales en que se han ido dando. Dicho de otro modo, sin diluir elnúcleo de la Articulación que hoy nos convoca, es oportuno evidenciar que el dominio excluyente de laopción progresista partidaria no es elemento de su construcción.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.6Porque también se trata de procesos de convergencia fundados en el debate político de fondo, se abrenposibilidades ciertas de que la fase de consolidación progresista obedezca más a convicciones ydefiniciones sólidas y permanentes que a lealtades personales o consideraciones de oportunidad políticaque sólo tienen la duración y consistencia que puedan darle la convergencia temporal de intereses.Nunca el progresismo fue tan fuerte en la DC como cuando en torno a tres o cuatro definiciones políticasdeterminantes, miles de militantes a lo largo del país respaldaban los liderazgos que las representaban.Asimismo, cuando tales liderazgos se vieron huérfanos de ideas, ese apoyo se dispersó y atomizó, siendosuplantado por diversas relaciones clientelísticas que aseguraron la suerte de algunos, pero condenaron alfracaso cualquier proyecto progresista que se intentara reeditar.4. Algunos estándares posiblesSi convenimos en que un proceso de reconstitución progresista con vocación de protagonismo yrelevancia en el PDC debe estar caracterizado por la Articulación de una identidad común, y que ésta luegoaglutine a la suma de identidades y comunidades específicas que la puedan compartir, se hace necesarioavanzar en la discusión y determinación de esos estándares mínimos que sean a la vez contenido yconvocatoria.Esos contenidos esenciales a desarrollar debieran ser consistentes con lo que son nuestras másesenciales razones de existencia política. Algunos esbozos a modo de posibilidades:a) Una mirada crítica Utilizando un término que dio lugar a una gran convención de centros de estudios dela Concertación, debemos sostener una mirada "orgullosamente insatisfecha". Con nuestros énfasis, nosinscribimos entre aquellos que consideran que, no obstante los logros de los gobiernos de la Concertaciónen las más diversas áreas, no sólo queda mucho por hacer, sino que deben discutirse los caminos por loscuales pretendemos seguir avanzando.No es admisible que, luego de tres gobiernos sucesivos, el problema de la distribución del ingreso sea detal magnitud que hasta la propia derecha lo levanta como crítica a lo realizado. Quisiéramos que el mismoesfuerzo y rigor con que se han enfrentado los tópicos propios de la estabilidad macroeconómica seaborden los aspectos relativos a la justicia social y al logro de verdaderos niveles de equidad.Esta mirada no se restringe sólo a los gobiernos. Se trata de una crítica también sobre los partidos yorganizaciones que son su base de sustentación. En ese sentido, pensamos que precisamente el aporte deuna construcción progresista es que su existencia posibilita instalar plataformas y definiciones partidariasque obtengan contenidos programáticos de gobierno que enmienden el modelo socioeconómicoreconocible hasta hoy.En otras palabras, el carácter más o menos progresista de la Concertación y sus gobiernos, está marcadopor la existencia o no de alternativas progresistas sólidamente enclavadas en los partidos que losconforman. En concreto y en lo que nos toca, un futuro con más justicia social para Chile está condicionadoclaramente por el carácter que imprima el PDC en nuestra coalición y dicho carácter tendrá mucho que vercon la eficacia y oportunidad que despliegue un esfuerzo de Articulación Progresista en su interior.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.7b) Una intransable voluntad democratizadora - Un segundo elemento caracterizador debiera ser, anuestro juicio, el desarrollo de una voluntad democratizadora del país en su mayor integralidad.Esto se refiere no sólo a la obvia e irrenunciable tarea de la democratización pendiente de nuestro sistemapolítico, en cuanto a senadores designados, sistema binominal, enclaves autoritarios, etc., sino que aldesarrollo de ideas e iniciativas que vayan convirtiendo a nuestro país en una sociedad cada vez mástolerante y libertaria y en el que el poder vaya siendo cada vez menos concentrado y ceda vez másaccesible a sus ciudadanos.Compartimos con otros la sensación de frustración e indignación al ver cómo la concentración económicaya no sólo deriva en iniquidades distributivas, sino va consolidando también la concentración del poder enmanos de los llamados poderes fácticos.Este aspecto es uno de los más deficitarios en la acción del PDC en los últimos años. Se ha idoconsolidando una imagen de nuestra colectividad como lejana y hostil frente a iniciativas que pretenden,por ejemplo, asignar mayores roles y perfeccionar atribuciones del Estado para velar por los interesesciudadanos en diversos ámbitos. Aparecemos si no detrás de otros en algunas de estas iniciativas,amparando intereses de grupos poderosos a la hora de perfeccionar regulaciones o establecergravámenes a los más ricos en beneficios de los más pobres.Por esa misma razón, es evidente que hay aquí un campo de acción, elaboración y Articulación Progresistade la mayor importancia en el futuro próximo. Por lo tanto, es una tarea que desde ya debemos acometer,avanzando en conceptos afiancen una matriz doctrinaria en el mismo sentido. Como, por ejemplo, el deEstado Social de Derecho, entendido como la aspiración de un país en el que sus habitantes no sólodispongan de las libertades y derechos políticos, sino que se les pueda asegurar la disponibilidad de unmínimo indispensable de derechos económico sociales inherentes a su dignidad humana.c) Lo comunitario - En este mismo ámbito interesa destacar la necesidad de incorporar con fuerza unaspecto que está, al menos en lo declarativo, en la base de nuestra identidad e historia partidaria y quepuede constituirse en un eje de reflexión y acción progresista de la mayor importancia, como es nuestrahistórica definición comunitaria.En efecto, el concepto de lo comunitario ha ido adquiriendo en el mundo cada vez más importancia comoalternativa de organización de los ciudadanos en el contexto de un mundo globalizado e interconectado aniveles hasta hace poco inimaginables.Frente a la fragilización creciente de las nociones de soberanías, economías y culturas nacionales, ha idocobrando importancia la idea de las comunidades y sus articulaciones como espacios que impidan ladeshumanización y marginalidad de los individuos. Del mismo modo, en las realidades nacionales, lascomunidades organizadas en torno a sus tópicos tradicionales o a las nuevas temáticas que lasconmueven (la ecología, la cultura, lo local, etc.) adquieren cada vez más relevancia y protagonismo,llegando en algunos casos cercanos, como el de la crisis argentina, a constituirse en soluciones efectivasde organización, sobrevivencia y recuperación de la autoestima de los ciudadanos.Proponemos entonces, la recuperación y puesta al día de lo comunitario como un concepto de identidad ydesarrollo progresista que puede constituirse en una piedra angular de las elaboraciones ideológicas yprogramáticas que debemos acometer.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.8d) La transversalidad -Un elemento fuertemente asociado a la historia del progresismo DC ha sido sucapacidad de entendimiento y convergencia con sectores progresistas más allá de nuestra colectividad.Desde los esfuerzos por una salida democrática a la crisis de mil novecientos setenta y tres, laparticipación de muchos de los nuestros en las redes de sobrevivencia de los derrotados, la movilizaciónsocial y los intentos por una articulación política amplia contra la dictadura como precedente necesario dela actual Concertación, hemos tenido la particularidad de promover entendimientos que permitieran asumircon vocación de mayoría los grandes desafíos nacionales.Pensamos que hay allí también un elemento a desarrollar y fortalecer, bajo la premisa evidente de que sinuestras convicciones y proyectos desembocan en reformas y transformaciones de gran magnitud paraChile, éstas deben ser emprendidas con el amplio concurso de mayorías políticas, sociales y ciudadanasque les den viabilidad.Esta capacidad de articulación transversal debe ser considerada entonces como un activo tendencial, quese ve reforzado hoy por la necesidad de desplegar todos nuestros esfuerzos en la mantención yprofundización de la Concertación como alternativa de gobierno por sobre las tensiones evidentes que laafectarán en las decisiones electorales que se avecinan.Debe, en síntesis, apreciarse en el progresismo DC una vocación concertacionista no sólo como a otrossectores del partido por el cálculo electoral al que obliga el sistema binominal, sino en la medida queencarne una vocación genuina de entendimiento y acción común de una mayoría por los cambios paraChile.5. En la senda de los contenidosComo está dicho, el progresismo no es una cuestión de mera actitud o intencionalidad, al menos no enpolítica. La política supone contenidos específicos y un programa de acción en razón de fundamentosdoctrinarios.Son precisamente esos contenidos específicos, acorde la nueva etapa que vive el país, los que debemosanalizar, debatir y definir. Seguramente no corresponde que en esta etapa germinal determinemos laagenda de discusión. No obstante, estimamos conducente al proceso que deseamos llevar adelante,perfilar algunas temáticas, como una manera de transparentar lo que anima a los convocantes y acercar,aunque sea inicialmente, el centro de nuestros enfoques particulares.Visualizamos al PDC, y esta definición es fundamental para orientar los contenidos, como un partidointransablemente democrático, tolerante y plural, cuyo ideario está enraizado en el humanismo cristiano yla promoción popular, con una praxis política consistente con su matriz doctrinal y que, por lo mismo, lahace reconocible para los ciudadanos y concita su apoyo. Ello, con el fin de liderar la construcción de unasociedad libertaria, esencialmente solidaria y cuyo proyecto de desarrollo está orientado hacia la justiciasocial.Puesto en líneas gruesas, dos son los aspectos centrales de nuestras preocupaciones actuales: 1) lainstitucionalidad democrática y 2) el modelo de desarrollo económico y social.
Documento para el debate político, Identidad Progresista, Noviembre de 2005.96. Un nuevo pacto social.Chile es hoy un país estable políticamente y que ha multiplicado de manera muy significativa su capacidadproductiva en los últimos quince años, lo cual ha generado importantes niveles de desarrollo en múltiplesámbitos. Sin embargo, subyace una situación de precariedad e incertidumbre que afecta a muchas chilenasy chilenos, y a tantos otros que hoy residen en nuestra patria, e impide que seamos una sociedadplenamente libre y desarrolladaEs precisamente esta estabilidad y grado de desarrollo que convive con inaceptables niveles dedesigualdad y discriminación, lo que nos interpela a plantear la necesidad de abrir un diálogo para unnuevo pacto social, que constituya el impulso y el sustento de una nueva etapa para Chile.Ése es el ámbito externo q los progresistas concordados debemos acometer hoy. La nobleza de esteesfuerzo articulador será puesta a prueba en cuanto seamos propiciadores de un nuevo hecho político,como ayer fue la idea concertacionista, hoy será promover un nuevo pacto social, que profundice lademocracia y cuestione el modelo de desarrollo a partir de sus desigualdades y exclusiones.Es necesario reorientar nuestro tramado institucional apuntando hacia el objetivo de construir un país socialy culturalmente más integrado, donde todos y cada uno de sus habitantes sea partícipe del desarrollo y lamodernidad.Las constituciones, suelen ser el producto de una ruptura o una crisis y conforman el sustento institucionaldel nuevo orden que de ella emana. Chile hoy no está en crisis. Por el contrario.Por ello que creemos que es posible y necesario concurrir con nuestros postulados humanistas cristianos,en un proceso amplio y abierto, a la tarea de concordar una nueva Carta Fundamental, en cuanto pactoque no sólo recoge y da forma a los aspectos políticos de un Estado democrático y de derecho, sino quetambién, y de manera igualmente vigorosa, la dimensión social y cultural del desarrollo humano.Este es un desafío que debemos plantear, como una forma de activar el debate democrático y abrir caucesreales a las ideas y proyectos más sentidos por la comunidad nacional, que permitan hacer de Chile unmejor país para todos."La Democracia Cristiana es un partido intransablemente democrático, tolerante y plural, con un ideario inspirado en elHumanismo Cristiano y la promoción popular, con una praxis política consistente con el mismo, que la hacereconocible por los ciudadanos y que concita su apoyo, para liderar la construcción de una sociedad libertaria,esencialmente solidaria y cuyo proyecto de desarrollo está orientado hacia la justicia social."SUSCRIBEN EL PRESENTE DOCUMENTO LOS SIGUIENTES CAMARADAS:ALEJANDRO MANRÍQUEZ L. HÉCTOR ALVARADO C. LUIS EMILIO ARCE SORIAANDREA VILLAVICENCIO O. HÉCTOR ESCOBAR G. MARCELA PIÑEIRO F.CARLOS CÁRDENAS M. HÉCTOR GÁRATE W. MARCELO CHÁVEZ V.CAROLINA JORQUERA V. IGNACIO MONTIGLIO O. MARIO SOTO S.CECILIA VALDÉS JORGE QUEZADA P. NOLBERTO DÍAZ S.EDUARDO ABEDRAPO B. JOSÉ LUIS SUÁRES OSVALDO BADENIER M.FRANCISCA GONZÁLEZ JOSÉ MIGUEL ARELLANO PABLO BADENIER M.FRANCISCO PIZARRO P. JUAN ANTONIO ALVEAR SERGIO SOTO C.GONZALO WIELANDT JUAN CARLOS PALMA T. YERKO LJUBETIC G.